Viejas facturas, cuentas pendientes

Hoy tendría que estar feliz, con el bolsito hecho, pasajes en mano y partiendo. Niños sanos, ninguno con tos/mocos/fiebre ni ningún etcétera dando vueltas. Medio que me había alegrado cuando el fin de semana pasado Octavio estaba resfriado porque me dije que mejor, que así para el viernes ya está curado. Bueno, se curó. No hay excusas. Pero cuando todo está bien a veces uno se relaja. Y en ese relajar deja la ventana abierta más de la cuenta y se puede colar un viento frío que desparrama todas las hojas de la mesa y congela el alma. Algo así me pasó.
Hace muchos años, pero muchos en serio, casi 10, tuve un ataque de pánico. Fue en la terminal de donde vivía antes, justo cuando me iba a bajar del auto para sacar unos pasajes que me iban a llevar a visitar a mi hermana que estudiaba en Córdoba. No pude moverme, empecé con palpitaciones, temblores, crisis de llanto y angustia. Estuve así más de media hora. No podía llamar a nadie porque no me acordaba ni como buscar en el celular la agenda de direcciones. Sabía lo que me estaba pasando, nunca lo había sufrido pero los síntomas eran irrefutables. Sabía que no me iba a morir, que nada físico me pasaba. Sin embargo no podía moverme.
Cuando fue pasando arranqué el auto, y despacito fui hasta mi departamento. Ahí me quedé. No sabía que hacer ni donde ir. Durante mucho tiempo no pude moverme sola, adonde fuera tenía que ir con alguien. Tuve terapia, tuve acompañante terapéutico que fue un pilar increíble. Pasó el tiempo y pude descubrir que el problema no estaba en irme, el problema estaba en alejarme. Con el tiempo conseguí salir a adelante y de a poco me reencontré conmigo misma.
Pasaron 9 años del alta.
Una de las cosas que te enseñan es a reconocer síntomas yo los tuve todos, otra vez. Y volví a ver que mi cabeza dominaba todo y no podía parar. Y solo pensar en el viaje era desencadenar, una vez más, angustia sin razón ni sentido.
Esta vez pude frenar antes del ataque.
Asi que acá, está otra vez, cobrando viejas cuentas pendientes.

Si quieren leer un poco más sobre ataques de pánico y ansiedad acá les dejo un par de links.
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000924.htm

http://www.ataquespanico.com/

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4 pensamientos en “Viejas facturas, cuentas pendientes

  1. car, tengo una gran amiga que esta semana presenta su libro: PANICO, 10 minutos con la muerte. dice que es terrible, ella lo pasó. fuerza. te abrazo. y no me queda claro: viaje cancelado? 😦

  2. Hoy justamente hablabamos con unas amigas de este tema y yo le contaba de la vez en que tuve uno… por suerte solo una vez, así que te entiendo.
    Te mando un besote enorme!

  3. Oh, desde que leí más tempra no encuentro palabras. Entiendo que debe ser desesperante, pero al mismo tiempo pensá que tenés una familia hermosa que está con vos incondicionalmente.
    Besote!

  4. Tuve una época bastante oscura, hará cosa de 10 años, donde se sumaron varias cosas externas con cosas mías internas y tuve unos cuantos ataques de pánico. En la calle, en el bondi, en casa. Es espantoso. Pero bueno, lo que no tiene que ser, no tiene que ser. Ya pasaron varios días de este post, pero igual no quería dejar de comentar. Te mando un abrazote

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