Yo grito, tu gritas, nosotros enloquecemos

Berrinches. Pocas cosas son más difíciles de lidiar en la maternidad que esto. Porque son chicos, porque nosotros como padres somos novatos. Se nos vienen de golpe, antes de los dos años se aparecen sin pedir permiso. Puede aparecer un día como un capricho, que no le diste algo que quería, pero en lugar de “hacer puchero” como antes, se le ocurre tirarse al piso y gritar hasta quedar afónico, o darse la cabeza contra algo, o llorar como nunca creíste que fuera capaz.
No es casual que aparezca a esta edad, es cuando empezamos a decir que no tantas veces por día que llega un punto que tenes que frenar y tratar de recordar si dijiste otra palabra en 24 horas. Y a veces no, “no te subas ahí”, “no agarres eso”, “no metas la mano ahí que te podes quemar/cortar/agregar lo que consideren”. Es desgastante, es agotador. Empiezan a convertirse en ese temible niñito que siempre miramos mal en el shopping, o en un restaurant, o kiosco, o calle. Siempre con mirada juzgadora a su mamá, esa mujer que no sabe poner límites o es demasiado permisiva o demasiado severa. Cuando estamos nosotras en ese lugar sentimos las otras miradas en la espalda y eso sólo hace que la situación sea peor.
Hay dos cosas a tener en cuenta cuando empiezan a manifestarse y es que por medio de estos ellos van definiendo su personalidad y vos vas definiendo tu manera de maternar. De nada vale la teta a demanda, lactancia hiperprolongada, colecho, etc, si cuando empieza a berrear te enojas y empezás a gritar BASTA BASTA BASTA. Aunque por dentro es lo que te salga.
Otra cosa que a mi me parece un error muy frecuente es el de tratar de evitarlos. Tiene que pasar, es propio de su madurez, necesitan empezar a sentir esa falta para ver hasta donde son capaces de lograr con su grito, es ver si hay otro escuchando y dispuesto a ver que está pasando.
Yo voy a escribir lo que a mí me sirvió, lo que yo hice y dio resultado. A mí, con mis hijos.
Felipe, mi hijo mayor es muy dificil, lo fue desde que empezó con su etapa del berrinche (acá le cuento un poco mejor), más allá de su trastorno, fue complicado, aún lo es. Fui probando muchas cosas, y aprendiendo a ser mamá a su lado. Espero que algo les sirva:

– En el momento del berrinche no hay que darle entidad. Esto es no salir corriendo al grito de “ay pobrecito mi vida que te pasó, acá está mami” o”Vamos de acá porque este no para de gritar”. No darle entidad es asegurarte que no se vaya a reventar la cabeza si se tira al piso, contener pero no buscar respuesta en ese momento. Esperar que pase el griterío, darle su tiempo pero no responder inmediatamente. Sostener el no!. (es lo más difícil se los aseguro)

– Una vez que pasó tratar de poner en palabras lo que hizo. Si todavía no puede hablar, hablar por él. Estabas enojado porque mamá te sacó el juguete, pero con ese juguete te podías lastimar, o porque ese juguete era de fulanito y había que devolverlo. No nos podíamos ir porque mamá tenía que hablar algo importante con el pediatra.

– Y después cuando estés más tranquila pensar que pasó antes de que estallara. Si estaba cansado, o aburrido, o con sueño, o hambre, o venía teniendo un mal día. Todo esto te va a servir, no para evitarlo, sino para anticiparlo y poder contenerlo sin enojarte.

– Fundamental: limitar los NO Usarlos en caso de peligro o para resguardar su seguridad. Si le decís que no a todo, vas a vivir en un constante griterío. No es sano para nadie. Dejalo que se ensucie, o que salpique el baño, o que desparrame los juguetes.

– Y lo más importante, para los 4 años se acabaron!! y vuelve a ser ese niño dulce y agradable que supo ser. Puff!

Cuando Feli cumplió los 4, el hermano los 2… ALEGRÍA!!

Octavio haciendo pleno uso de sus pulmones

Octavio haciendo pleno uso de sus pulmones

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11 pensamientos en “Yo grito, tu gritas, nosotros enloquecemos

  1. Hay Carl….. Justo hoy tuve otro dia de berrinches pero particularmente hoy estalle!!! Leer tu palabras me tranquilizaron…. Dejando bien en claro que mi hijo es de libro , que yo soy de libro….. Que aprende y me equivoco eternamente,..
    Besos!!

    • Que suerte que te haya servido en algo lo que escribí. Esta etapa es la más complicada que me toca atravesar, hasta más complicado que aceptar que tengo un hijo con dificultades. Porque hay veces en que se acaba la paciencia, las ganas de contar hasta 10. La idea no es que se terminen los berriches, sino que los sobrellevemos lo mejor posible. Un beso enorme!

  2. Coincido en varios puntos. Son temas complejos que tocan fibras íntimas de cada persona, con sentimientos arraigados en la propia infancia.
    En cuanto al tema de prevenirlos, a mí sí me funciona con mi hijo, por ejemplo, si tengo que ir a hacer un trámite aburrido, yo elijo no llevarlo directamente. Me pongo de acuerdo con el padre o la abuela y alguien se queda con él en una plaza o en casa según el caso, y yo voy a hacer mi trámite. De esta manera estoy previniendo un berrinche, es decir evitando el mal momento para todos, no sólo anticipándome, no sé si me explico. Por supuesto que esto depende de cada madre, de cada familia, y de las ayudas o sostenes con los que cada uno cuenta.
    Y otra cosa que suelo pensar cuando analizo temas de crianza es en lo difícil que es repensar, despegarse, revisar, los patrones con los cuales fuimos criados, tanto si queremos repetir la forma en que nuestros padres actuaron con nosotros como si no lo deseamos. Es necesario reelaborar recuerdos ahora desde la mirada adulta, como adultos que somos, y si es que no lo hicimos antes, esta etapa del crecimiento de nuestros hijos es la “ideal” Y para mí este es el verdadero quiebre que produce en nuestra vida la maternidad. Porque a partir de esta etapa comienza a aparecer la necesidad de tomar decisiones mucho más complejas que antes (sin restarle importancia a cada etapa, claro) Ahora ellos intervienen en la ecuación de otro modo, tienen necesidades más complejas, su personalidad debe ser tenida en cuenta. Creo que hay que sacarse de encima los miedos a equivocarse, los prejuicios, aprender a vivir con la mirada del otro, y a tener verdadera voluntad de aprender este hermoso oficio de ser padres.
    Por suerte es posible encontrar actualmente bastante información seria al respecto..
    UIn beso

    • Ceci, no puedo estar más de acuerdo con vos. Cuando hablo de evitarlos es cuando le damos todo, antes de que pida o exija. Lo que hacés vos está genial, es cuidarlos, no exponerlos a situaciones que no son para ellos. Por supuesto que se van a cansar, aburrir y patalear para no estar en ese lugar donde no quieren. Y claro que en la maternidad se reactualiza todo nuestra vida como hijos, pero también es nuestra oportunidad para cambiar el futuro que deseamos para ellos. Un beso grande!

  3. GRACIAS Car por compartir desde tu mirada profesional. me acuerdo mucho de ese cuadro en que mafalda le decía a sus padres: PENSAR QUE ESTA BUENA GENTE ANTES DE EDUCARNOS A NOSOTROS NO EDUCÓ A NADIE . y una se siente así: haciendo lo mejor que puede, tratando de ser respetuosa con el chiquito, pero sintiéndose por momentos al límite y sin tener claro qué es lo correcto.
    Y me gustó mucho también el comentario de ceci! Besos.

    • Lo único que puedo agregar es que con el segundo es todo más fácil. Y que yo ya estaba embarazada antes de esta dulce etapa que sino… hijo único forever! Yo creo que no solo ante estos caprichos, sino muchas veces no tenemos muy en claro que hacemos como madres, vamos recorriendo el camino juntos. Por suerte nos tenemos para caminar un poco menos en solitario. Te quiero tanto!

  4. Car, comparto ampliamente tu visión. No porque me resulte fácil, pero sí es lo que deberíamos. Personalmente coincido en que Alvarito se fastidia mucho en programas que no son para él o que no le corresponden. Entonces, recalcular se impone. Y si estamos cansados, tratamos de aguantarnos el fastidio que nos causan los berrinches. Me critico mucho. No sé si me sale todo bien.
    El camino al infierno está repleto de buenas intenciones, no?
    Ceci también aporta una mirada interesante.
    Besote.

  5. Los terribles dos años le dice, será porque comienza a los dos o porque dura dos?? o por ambas cosas!! jajaja. El mio ya va por los 3 y sigue igual de berrinchudo, aunque ahora entiende más, cuando le agarra le agarra… generalmente cuando tiene sueño, es que este niño es duro de dormir!! jajaja

  6. Gracias por este post, che! Recién ahora estoy “manejando” (y lo digo entre comillas porque no siempre me sale) el “no darle entidad”. Me costó darme cuenta que dejarla descargar es a la vez darle espacio. Antes me ponía mal porque no sabía cómo calmarla, todos los tips de crianza respetuosa fallaban con Muriel. Ella en ese estado no quiere escuchar nada, ni que la toque siquiera. Se tira al piso, patalea, se pega o se golpea la cabeza cuanto más tratamos de hablarle. En cambio desde que le decimos, a los gritos yo no te entiendo y la dejamos y seguimos haciendo lo que estábamos haciendo antes del berrinche, la piba se calma. Ahí viene tranquila y te dice lo que quiere y yo trato de explicarle por qué no tal cosa. Pero siempre tengo la duda de si realmente lo estamos haciendo bien. Me estreso mucho, la verdad. Pero es cierto que vamos aprendiendo sobre la marcha… me tranquiliza saber que aún me quedan dos años más!!! #matenmeYA

    Un abrazo, che!
    @MurielyYo
    @

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