Hola, mi sol

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Te veo limpiarte tus manitos porque te ensuciaste mientras me ayudabas hacer la torta de tu cumpleaños y no puedo creer que pasaron 3 años desde ese día. No voy a caer en el lugar común de decir “en que momento te hiciste grande?” porque estuve ahí cada uno de ellos. Desde que saliste de mí, hasta ahora, que te observo de lejos hacerte niño y dejar atrás, tan atrás al bebé.

El día del evatest positivo tuve más miedo que la primera vez. Todavía recuerdo cuando fui a buscar el palito al baño, cuando se lo llevé a tu papá y como le brillaron los ojos. El embarazo fue embarazo. Normal, tranquilo. Ocupándome más de tu hermano que era tan chiquito que me llenaba de angustia.

Y pasaron las 40 semanas, y llegamos a la 41 y nada. El doctor que me atendía se tomaba vacaciones la semana siguiente. Planeamos que si para el lunes no nacía, el martes me hacía inducción. (Había viajado todo el embarazo 160 km para atenderme con él no daba parir con otro).

El martes fui con mi bolsito y nos internamos. Me revisaron, desprendieron las membranas para ayudar a que el proceso sea mas “normal” posible sin tanta droga, “tenés el cuello totalmente borrado, solo falta dilatar y listo”. Me internaron, pusieron goteo apenas abierto, porque no iba a necesitar mucho, decían, el segundo viene más rápido, decían, solo falta dilatar, decían. Bueno, pero pasaban las horas, y de lo que decían, nada.
Si no tenía contracciones no iba a dilatar, pues contracciones nada. Dolor, nada. Todo igual.
Estaba aburrida, con sueño, con hambre, con sed. Incomoda y harta de la panza. Ese día en la clínica era el dedicado a las cesáreas. Pues parieron 12 antes que yo. Entre cesárea y cesárea venia a verme la partera a ver como íbamos. No me hacía tacto ni nada, nada invasivo, todo natural. Pero todas parían y yo ahí, sentada, aburrida, mirando tele.
Para las 3 de la tarde mi hartazgo estaba en el límite. Pasaba el doctor y con toda paciencia y ternura me decía que no me preocupe, que estaba todo bien, hacían monitoreo del bebé y latía perfecto. A seguir esperando entonces. Cero droga, todo bárbaro, solo por el pequeño detalle que no pasaba nada. Caminaba, iba, venía. Nada.
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3 y media viene la partera y me dice, “listo, ya terminé con todas (es decir que parieron 12 mientas yo esperaba!!!) ahora estoy sola con vos.
Me pregunta si quiero que me rompa bolsa para acelerar las cosas y casi le grito que sí. Rompe, me hace tacto y justo tengo la primera contracción. En ese preciso momento recordé tooodo el parto anterior. Dolió muchísimo, pero estaba tan tranquila y relajada que no me molestó. Me dijo que le tocó la cabeza, lo puso al padre para que mirara. Estaba en 3 cm. Faltaba un tiempo. Me dijo que iba a buscar una enfermera para que me dé algo para el dolor.
Vuelvo a tener otra contracción, fuerte, larga. Le digo al papá, anda a buscarla porque tengo que pujar, pero YA! Se reía. Dos años antes había sido un toque más largo. (podés leerlo acá)
Le vuelvo a decir, se ve que me vio algo raro en la cara y salió. Al minuto llegó con una enfermera y una silla de ruedas. Atrás la partera pura sonrisa. Me bajan, y en la sala de partos estaba sentadito el doctor, también pura sonrisas. “Estás lista?”. Estaba en 8 cm así que esperaron a otra contracción para ver si terminaba de dilatar. Mientras charlaba con Pancho sobre lugares para ir a pescar, que picaba más, y todo eso. Yo con la partera nos sacábamos fotos. 100_0726

Viene otra contracción, los hombres seguían su charla como si nada pasara ahí. La partera le dice al doc “Carlitos ponete los guantes porque ya viene”. Creo que ni tiempo tuvo. Puje con mi vida y lo siento salir. Lo veo salir. Lo ví nacer a la vida.
Enseguida me lo ponen al pecho mientras esperan para cortar cordón, todavía unido a mí, y sin embargo en mis brazos.
No lloré, en ninguno de los dos partos lloré. Me reí fuerte. Lo abracé. Lo besé. “Hola mi sol” fue lo que le dije. Y ese parto en penumbras, entre charlas de pesca y espera eterna, fue la mejor experiencia de mi vida. 100_0733

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13 pensamientos en “Hola, mi sol

  1. Hermoso relato. Me encantaría tener un futuro parto parecido. Que lindo, que fuerte. Obvio que estoy lagrimeando

    • Todo se puede. Y, sí fue hermoso. El primero no sabía lo que me estaba pasando, bah, si pero el dolor, EL DOLOR! en este me permití disfrutar más.

  2. Que bonito recuerdo, y que buena inducción, ojalá la mia hubiera sido igual. Lo mejor y másimportante, tener a nuestros tesoros con nosotras. Felicidades por los tres añazos de tu Príncipe

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